dijous, 2 d’abril de 2009

No tengo palabras

No tengo palabras para describir la gratificante sensación que siento en mi interior. Jamás una acción política, o de cualquier otra índole, me había hecho llegar tal corriente de solidaridad, agradecimiento y ánimo.

Me refiero a los muchos, muchísimos correos que he recibido estos últimos días, a raíz de mi carta al ayuntamiento de Aguilar de la Frontera por los tristes y tremendos hechos allí acaecidos.

Empecé respondiendo cada correo recibido, pero llegó un momento que me colapsé. Era una tarea ingente responderlos todos, máxime cuando pretendía responder de verdad, no enviar siempre el mismo texto impersonal de respuesta.

Así pues me he decidido, porque me duele en el alma no devolver tanta gratitud como he recibido, a escribir estas líneas.

Sabed que durante estos días me habéis hecho sentir como si fuese alguien importante, como si de un gran político se tratara me habéis dicho cosas maravillosas, me habéis halagado. Mi mujer es testigo que incluso he llegado a sentirme mal por recibir tanto a cambio de tan poco. Solo a cambio de un gesto que much@s de vosotr@s lleváis años y años haciendo de forma constante y abnegada.

Pero debo poner las cosas en su sitio y volver a la realidad, a la cruda y dura realidad.

En primer lugar deciros que soy político, pero no un político profesional, solo soy un concejal (regidor decimos en Cataluña) de un pequeño pueblo de poco más de 3.000 habitantes. Por más señas, regidor en la oposición municipal, es decir, no ostento ninguna responsabilidad de gobierno, si bien ello no es óbice para que desde nuestro grupo (somos 3 concejales del PSC) nos preocupemos por los animales de nuestro municipio y consigamos, por ejemplo, presentar y que se apruebe por unanimidad la declaración de Sant Cebrià de Vallalta como municipio antitaurino y amigo de los animales (con todo lo que ello conlleva).

Una vez puesto un servidor en su sitio, me conocen en mi casa y solo en unas cuantas más, vamos a la cruda realidad. La cruda realidad es que por muchas cartas que remita a otros concejales, alcaldes o parlamentarios, los animales siguen siendo masacrados, tal vez a alguien le pueda dar más respeto la carta de otro concejal (y por eso firmo como tal), pero de eso a conseguir cambios sustanciales en las conductas milenarias y en las conciencias de determinadas personas, hay un abismo.

¿Qué puede hacer un humilde concejal frente a la maquinaria política de todo un estado?. Llevo un par de días dándole vueltas y hablando del tema con mi esposa (que es una animalista acérrima). Tal vez prender una chispa entre otros políticos que, aún teniendo gran corazón y amor por los animales, no se han planteado la lucha activa en favor de los mismos. A veces el árbol no deja ver el bosque.

De momento me basta con haber devuelto un cierto grado de esperanza a algún que otro u otra animalista. Sé que hay un gran desaliento ante la clase política en general, pero debéis saber que no todos los políticos son iguales. Que no todos se van de cacería. Hay muchos, en mi pueblo tengo al menos tres ejemplos y en otros ámbitos también conozco a más de uno, que aman a los animales y que detestan cuanto sucede con ellos en nuestro país. Solo es necesario movilizarlos e implicarlos.

También me consta la gran incomprensión que sufrís a diario, sirva de ejemplo un escrito de Quim Sarriá en la edición digital del pueblo de Ceuta, que todavía tengo pendiente de responder, y que ha escrito a raíz de la cantidad ingente de correos que recibió para comentar su desafortunado escrito sobre los galgos y la Baronesa Thyssen.

En resumen, incomprensión y un cierto desprecio hacia unas personas cuyo único delito es el de tener un corazón más grande que el resto de los mortales. ¿Cuantas veces hemos oído el argumento de que “con el hambre que hay en el mundo te tienes que preocupar de unos cuantos perros y gatos”?. Y todo esto va haciendo mella. Abrir el correo, consultar los blogs de siempre, y ver día tras día que nada parece cambiar, que tras una noticia desalentadora, tras una salvajada, viene otra peor.

Evidentemente yo solo no puedo alterar esta realidad, pero tenéis mi promesa de que voy a seguir escribiendo cartas allí donde crea que puedan servir de algo, que voy a trabajar activamente como político (por si así mi voz llega más lejos) para cambiar esta realidad social que, para cuantos amamos y respetamos a los animales, nos avergüenza y desespera, y que no voy a cejar en mi empeño aunque oiga voces discordantes o críticas con mi actitud.

El resto, que está por venir, hay que escribirlo y hay que lucharlo.

Muchas gracias de todo corazón por ser como sois.

Carles Marco
admin@stcebria.info

3 comentaris:

maribel ha dit...

Puede que piense que su implicación representa poco, pero para nosotros los que luchamos día a día contra estos malos tratos contra estas injusticias, nos supone un espaldarazo abismal, el saber que aunque lo parezca no estamos solos "los locos animalistas". El ver que alguien del ambito politico, tan desesperantemente lejano a nuestras causas, no solo es sensible a esta problematica si no que se implica en ella, nos supone un gran huracan de alegria y nos renueva las fuerzas para seguir adelante.
por todo ello. gracias de corazón

Anònim ha dit...

Pues siga sin palabras, que para no tenerlas, lo expresa muy bien!!

vanessa ha dit...

Gracias a Usted,con mayúsculas.
Me llena de orgullo que existan personas tan coherentes como Usted,Carles.
Un abrazo muy fuerte de otra animalista.