diumenge, 15 de novembre de 2015

Vida después de la muerte (o de la vida)


Las personas agnósticas solemos tener un problema con la muerte. En la mayoría de religiones existe la clara creencia de una trascendencia más allá de la muerte, ya sea en forma de reencarnación o de una plácida vuelta al lado de Dios, entendiendo por Dios cualquiera de los nombres que las distintas fes le atribuyen.

Pero a aquellos que más allá del respeto absoluto a los distintos credos, no alcanzamos la fe suficiente como para conformarnos con tales creencias, tal vez por una mentalidad lógica en exceso, o por un escepticismo natural que nos hace dudar de todo aquello intangible e indemostrable, nos surge en ocasiones un desasosiego respecto al final de la vida.

Son los episodios de muertes cercanas, de seres muy queridos, los que suelen desencadenar esos estados de ánimo, o tal vez sería mejor decir de desanimo. Cuando tenía 30 años perdí a mis padres en un accidente de tránsito, 10 años antes había perdido a mi único hermano por una enfermedad coronaria, y tanta muerte cercana me dejó muy tocado, la muerte formaba parte indisoluble de mi vida y no tenía herramientas, o creencias, que me ayudasen a manejarlo.

Fue entonces cuando busqué literatura al respecto y cayó en mis manos un libro de Raymod Moody titulado "más allá la luz". En él se desgranaban experiencias de personas que habían estado durante unos segundos clínicamente muertos y habían sido reanimadas. Desde entonces han aparecido más libros y más testimonios. Desde cardiólogos a neurocirujanos han recopilado experiencias transmitidas por pacientes que cruzaron brevemente el umbral de la muerte, algunas también vividas en primera persona, como el caso del neurocirujano Eben Allexander plasmadas en su libro "la prueba del cielo".

La literatura es cada vez más extensa, y la verdad es que a pesar de mi escepticismo natural cada vez estoy más convencido que eso que llamamos conciencia es una energía que trasciende más allá de la corta vida de nuestro cuerpo mortal. Hay cosas que no se pueden explicar única y exclusivamente desde el punto de vista de nuestro cerebro, que no deja de ser una máquina, muy perfecta sí, muy desconocida también, pero creo que por puro desconocimiento tendemos a confundir el poder de la mente, con el poder de esa energía que todos poseemos y que bien pudiera ser que sobreviviese a nuestro cuerpo.

En fin, no dejan de ser maquinaciones ya que nada se ha podido demostrar, sin embargo creo que vale la pena ver estos dos vídeos. Uno es una entrevista al Dr. Pim Van Lommel , el otro una conferencia reciente de mi querido Dr. Moody, la lectura de cuyo libro me ayudó tanto en momentos muy duros.