dijous, 13 de novembre de 2014

Rajoy, o anhela la independencia de Catalunya, o es tonto

Sí, solo alguien que quiere que el independentismo en Catalunya cobre una fuerza jamás soñada hace apenas cinco años, se comporta como lo está haciendo él y su estimado gobierno.

Cada vez que recurre al Constitucional, ya sea el Estatut, la consulta no plebiscitaria, o la consulta que - siempre según él - no es consulta ni es nada, se suman catalanes al movimiento por la independencia.

Cada vez que aparece él, o su nuevo ministro de justicia - que para su desgracia es catalán aunque solo de apellido - valorando lo acaecido en Catalunya el 9N, crece la desafección de miles de catalanes respecto al Estado español.

Y antes de continuar me gustaría hacer una aclaración que creo obvia, pero muy importante de hacer a tenor del cariz que están tomando los acontecimientos. La desafección de los catalanes no es respecto al pueblo español, muchos catalanes tenemos grandes amigos de fuera de Catalunya, sentimos gran respeto por cualquier persona independientemente de su provincia de origen. La desafección es respecto al estado, a los políticos que gobiernan España.

¿Cómo pueden menospreciar tan alegremente a más de dos millones de personas que quisimos participar en la consulta porque entendimos que manifestar una opinión nunca puede ser un acto ilegal?.

Puede ser ilegal una manifestación claramente xenófoba, o que incite a la violencia de género, porqué sus destinatarios son personas amparadas por unos derechos fundamentales, entendiendo por fundamentales aquellos que son irrenunciables, como el derecho a la vida, a la imagen, o la integridad física, pero, ¿que derecho fundamental ampara a un ente abstracto como el Estado?.

Copio seguidamente una de las reflexiones más lúcidas que he leído recientemente:

"...según el Gobierno español el único sujeto reconocido de derecho es el pueblo español, depositario de la soberanía popular, en tanto que el Govern dice que el pueblo catalán es también un sujeto de derecho que tiene que ser reconocido. Como estamos hablando de entes abstractos no definibles (¿qué es el pueblo español? ¿qué es el pueblo catalán?) es imposible establecer una discusión racional sobre esos términos porque son primeros principios: son hechos que se toman tal cual, sin posible definición por términos anteriores.
La discusión sobre la legalidad de la consulta es en tal sentido y a mi modo de ver completamente inane: obviamente cualquier intento de considerar que el pueblo catalán es sujeto de derecho puede ser ilegal con respecto a las leyes españolas, pero éstas no son principios inmutables y necesarios, sino derivados de la premisa de que es el pueblo español el único sujeto de derecho en el territorio que hoy llamamos España. Por tanto, la cuestión no es tanto de legalidad (obviamente la consulta, según como se formulaba, puede ser ilegal en España) sino de legitimidad: ¿es legítimo que el pueblo catalán intente existir como tal, como una cosa diferente y voluntad de ser al margen del pueblo español?"

Su autor es Antonio Turiel, Doctor en Física Teórica y licenciado en ciencias Matemáticas, investigador del CSIC. Al final no necesitamos de expertos en Derecho, solo es preciso usar el sentido común y la lógica, si se tienen claro.

Comentaba el sábado 8N la situación con un buen amigo que es simpatizante del PP - si ya sé, pero nadie es perfecto - y yo le comentaba que en parte el origen de este desaguisado nace de la injusticia que dimana del pacto fiscal del País Vasco, que Catalunya solicitó y a la que se le negó repetidamente. Le argumenté que algo que se inició en la Edad Media no puede regir nuestros destinos del siglo XXI. Acabó dándome la razón pero me dijo que la solución no era darle a Catalunya el mismo tratamiento que a Euskadi, según él la solución pasaba necesariamente por eliminar ese trato de favor a los Vascos. Casi alucinando le dije que ningún gobierno de España osaría hacer tal cosa con Euskadi. Su respuesta: ya pero no por eso hay que darle a Catalunya lo mismo que tienen los Vascos. Alucinante.

Claro que justamente esa es la misma retórica que constantemente esgrime Rajoy y su gobierno:

- La Constitución no contempla el derecho a la autodeterminación de ningún territorio de España. Por tanto esa consulta no se puede hacer.

- Si quiere usted hacerla proponga un cambio en la Constitución. Pero ya le advierto que mientras yo gobierne la Constitución no se va a cambiar.

Y la verdad es que es realmente difícil que se pueda cambiar en este sentido la Carta Magna ya que parece ser que para ello se requiere el apoyo de dos terceras partes de la cámara baja, y me da en la nariz que siempre habrá más de un tercio en manos tanto de nacionalistas españoles como de aquellos acérrimos defensores de ese ente llamado Estado, cuya maquinaria sustenta altas dosis de injusticia social, premiando a algunos inútiles con una vida regalada y castigando a muchos humildes, algunos muy doctos y letrados, a una vida llena de estrecheces.

Al final como nos gobiernan personas que tienen prácticamente de todo (coche oficial, chófer, secretarios/as, guardaespaldas, chupaculos, etc) pero que carecen del más elemental sentido común y además creen que la lógica solo es de aplicación para extrapolar resultados electorales, siempre acaban remitiéndose a la ley, y todo ello solo nos lleva a un escenario posible: una declaración unilateral de independencia previas elecciones catalanas en clave  plebiscitaria. Es decir, al peor de todos los escenarios posibles.

¿No sería más lógico plantearse si realmente es legítimo que el pueblo catalán pueda expresar libre y democráticamente su voluntad?. Así lo hicieron en Escocia, y todavía forman parte del Reino Unido. ¿Porqué tanta cerrazón?.

Definitivamente parece que Rajoy anhela la independencia de Catalunya. Aunque a lo peor solo es un pobre tonto mal aconsejado, y digo a lo peor porque al fin y al cabo es quien dirige el Estado al que de momento pertenecemos.


Que Dios nos coja confesados. Tenemos por delante unos meses que causan vértigo.