diumenge, 12 de juliol de 2009

Que nadie se crea que todos los toros mueren en público

En las plazas de torturas, durante una matanza pública, el griterío de la chusma y la música ahogan los mugidos de dolor del toro, cuando no se ha recurrido a algún medio previamente para evitarlos. Pero en los entrenamientos a puerta cerrada los mugidos del animal atravesado resuenan desgarradores, ante los insensibles oídos de los desalmados que lo torturan y de sus no menos desalmados invitados.

El siguiente vídeo tiene imágenes y sonidos muy duros, tremendos, porque se trata de uno de esos toros que está siendo torturado y asesinado a puerta cerrada, sin que nada apague sus gritos de dolor. Si alguien quiere ver alguna de las escenas, que le eche valor Y que la indignación que le provocará le sirva para luchar con más fuerza para acabar cuanto antes con esta infamia.



Y por si alguien todavía desconoce la realidad pormenorizada de una corrida de toros, puede echar una ojeada al siguiente video.